Masculina
En el terreno de la práctica, la gimnasia se halla dividida en dos
partes, la masculina y la femenina. La
primera consta de las siguientes pruebas:
1) paralelas; 2) ejercicios en el suelo; 3) salto del potro; 4) barra
fija; 5) anillas, y 6) potro con aros.
Los ejercicios realizados sobre las barras paralelas requieren una gran fuerza muscular en las muñecas
y en los hombros. Se trata de pruebas muy movidas, en las que debe manifestarse
la capacidad del participante para el volteo. Su dificultad radica esencialmente en el mantenimiento correcto de las
posiciones en vertical y, sobre todo, del balanceo, ya que las causas más
corrientes de descalificación han sido siempre la apertura de piernas en momento
inadecuado (balanceo hacia adelante) o las flexiones prematuras en las
volteretas.
Los elementos más corrientes en los ejercicios sobre barras paralelas
son: lanzamiento o báscula y volteretas,
fáciles; báscula o balanceo por
abajo, giro en el balanceo hacia atrás y volteretas hacia atrás, semidifíciles, y balanceo por debajo, seguido de una
salida con las piernas separadas, y flexión
vertical con el cuerpo extendido y los brazos flexionados, difíciles.
Los ejercicios en el suelo, por su parte, se efectúan sobre una superficie de madera, y están
compuestos de una parte obligatoria y de otra libre.
La finalidad de ambos, tanto de los ejecutados sobre barras paralelas
como los que se realizan en el suelo, es la de demostrar la máxima armonía
posible, sin olvidar que ella incluye la fuerza, la agilidad y el control de sí
mismo como elementos fundamentales. El gimnasta, además, ha de tener en cuenta
que el tiempo mínimo para permanecer inmóvil después de cada uno de sus
movimientos es de dos segundos y que los excesivos desplazamientos sobre la
superficie son considerados como fallos de ejecución.
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